Con mis defectos y mis taras

No vengo pulido.
No vengo perfecto.
Vengo real.
Con mis defectos y mis taras.
Con mis cicatrices visibles y las que no se ven.
Con mis errores a cuestas y las lecciones aprendidas a golpes.
Porque nadie construye carácter desde la comodidad.
El carácter se forja cuando te equivocas, te caes y decides levantarte sin aplausos.
Nos enseñaron a esconder las grietas.
A maquillar las dudas.
A fingir seguridad aunque por dentro tiemble todo.
Pero la verdad es otra:
la fuerza no está en parecer invencible,
está en reconocer que eres humano y aun así sigues de pie.
Con mis defectos y mis taras aprendí que:
- La crítica no define mi valor.
- El fracaso no cancela mi futuro.
- La opinión ajena no es mi identidad.
Cada caída fue entrenamiento.
Cada error, una escuela.
Cada puerta cerrada, un filtro.
No busco aprobación masiva.
Busco coherencia.
No busco perfección.
Busco evolución.
Porque crecer no es borrar el pasado,
es integrarlo.
No es negar la herida,
es convertirla en cicatriz.
Aquí estoy.
Sin disfraz.
Sin molde ajeno.
Con mis luces y mis sombras.
Y si algo he aprendido es esto:
cuando te aceptas completo,
nadie puede usar tus defectos como arma.
Con mis defectos y mis taras sigo avanzando.
No impecable.
Pero imparable. 🔥

