Whatever… y aún así no es suficiente

Whatever.
Pertenezco a ese 5% que lo tiene todo.
Agua potable.
Comida cada día.
Un techo firme.
Familia.
Amor.
Y aun así… no estamos satisfechos.
Eso incomoda.
Porque lo tenemos casi todo, pero sentimos que falta algo.
Porque el confort no llena el vacío.
Porque la abundancia material no garantiza plenitud.
Vivimos rodeados de comodidades, pero también de comparación constante.
De expectativas infinitas.
De metas que se mueven cada vez que creemos alcanzarlas.
Nos dijeron:
“Cuando tengas esto, estarás bien.”
Y lo conseguimos.
Y seguimos inquietos.
No es culpa por tener privilegios.
Es responsabilidad por tenerlos.
Si estamos en ese 5%, la pregunta no es
“¿Por qué no soy feliz?”
La pregunta es
“¿Qué hago con lo que tengo?”
Tal vez la insatisfacción no sea vacío,
sino llamado.
Llamado a propósito.
A impacto.
A construir algo que vaya más allá del consumo y la comodidad.
Porque cuando todo está cubierto,
lo que duele no es la falta de recursos,
es la falta de sentido.
Y el sentido no se compra.
Se construye.
Whatever.
Tenemos agua, comida, familia, amor.
Ahora toca merecerlo. 🔥

